Viene de la metáfora de ‘no le cortes las alas, déjalo volar’ que simboliza no limitar la libertad y no cortar los sueños de alguien por nuestra opinión de ciertos temas. Las heridas en la espalda del joven son producto de las alas arrancadas y las plumas de estas alas caen vencidas, como cuando no tienes la opción de seguir tus sueños, una situación que se presenta a menudo durante la juventud cuando la sociedad crítica y juzga los gustos, preferencias, aspiraciones y formas de ser de los jóvenes.